La castración de Cuba

Parecía que no iba a llegar nunca, pero, como dijo Machado, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar”.

El penúltimo gran elefante ha caído y, si acaso, les tocará preocuparse a la reina Isabel y a un tal Jordi Hurtado, aunque este último, ya se sabe, es inmortal.

Y, precisamente, inmortal va a ser la figura del líder cubano, para bien y para mal. Dictador para unos, libertador para otros. Líder y figura determinante para todos.

Fidel Alejandro Castro Ruz murió en La Habana a los 90 años, después de 56 años al frente del paradisíaco país. Y, sorprendentemente, murió en la cama, después de haber superado más de 600 intentos de asesinato. Sí, sí. Han oído bien. 600. Y todos registrados.

Ha sobrevivido a la muerte de Kennedy, a su amigo el Che Guevara, vio la llegada del hombre a la luna, la muerte de Mao Zedong en China y la matanza de Tiananmen, la caída del muro de Berlín y de Augusto Pinochet, vio nacer Internet, y vio morir a la Unión Soviética, Mandela en Sudáfrica, Kin Il sun en Corea del Norte y su gran amigo Hugo Chávez cayeron antes que él. También cayeron Las Torres Gemelas y los animales que sembraron el pánico en los Estados Unidos. Hablando de animales, la Oveja Dolly y Copito de nieve tampoco aguantaron más que él.

Se ha ido Fidel Castro y mientras medio mundo celebra su muerte, el otro medio se pregunta cómo le recordarán los hijos del Futuro. “La Historia me absolverá”, dijo alguna vez. Absolver, no lo sé, pero echar de menos, seguro que sí; no sólo EEUU, que ahora con Donald Trump iba a necesitar un alter ego, sino también los que vivían del recuerdo de quien un día lo fue todo. Llegó como un Libertador, y libre queda Cuba sin él.

“Golpe a golpe, verso a verso…Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Aunque alguno dirá, citando a José Hierro, que Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo, supe que todo no era más que nada. Qué más da que la nada fuera nada, si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada.

Disfruten de la Vida. Disfrútenla, en positivo.

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