Obama's Channel Artículo 3

La Política y su conocimiento

Obama's Channel Divisor Negro
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Una de las principales razones por las que la política carece de interés para la gran mayoría de la población es, como apunta Salvador Martí, la sensación palpable y confesa de que de nada sirve interesarse por la misma, de nada sirve preocuparse por los dirigentes ni por la marcha del país, pues nada se podrá desde abajo. La gente percibe que no tiene poder para cambiar las cosas, que su opinión no es tenida en cuenta ni puede incidir sobre el devenir de los acontecimientos. Persiste la idea de que de nada sirve manifestarse, de nada sirve reclamar derechos, de nada sirve exigir libertades, de nada sirve clamar por justicia, de nada sirve acudir a las urnas, de nada sirve pedir el cambio, porque nada se puede cambiar…al menos, ésta era la percepción que la inmensa mayoría de la población tenía sobre la política, y que quedaba reflejado en las bajas participaciones electorales o los casi inexistentes programas sobre política en televisión.

De un tiempo a esta parte, parece que las cosas han cambiado; parece que se vierten las tornas y el interés se aviva. Los hombres y mujeres de a pie saben que pueden cambiar las cosas y creen que pueden hacerlo, pues otros lo hicieron antes que ellos. La historia nos ha demostrado que es la acción colectiva de la ciudadanía la que puede borrar las letras de un guión establecido y reescribirlo para hacerse oír, para hacerse escuchar, para exigir aquello que consideran justo y necesario para alcanzar o preservar el llamado “estado de bienestar”. Ejemplos como la famosa marcha de Washington, liderada por Martin Luther King, en la que 200.000 personas se reunieron para exigir la igualdad de derechos entre negros y blancos en los Estados Unidos, las luchas pacíficas de Nelson Mandela, en Sudáfrica, o de Mahatma Ghandi, en la India, muestra clara de cómo un solo hombre puede cambiar el destino de un país, o, por supuesto, la Revolución Francesa de 1789, que acabó con el Absolutismo y trajo la Asamblea Nacional Constituyente y La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, son, sin lugar a dudas, reflejos de un espejo al que los ciudadanos parece que, al fin, se han atrevido a mirar.

Eso sí, el renacer de este interés por la política no es casual. Pese a las dificultades y trampas que la política y, sobre todo, los políticos, se empeñan en poner para intentar incidir en la decisión o impedir la percepción de malestar del ciudadano, apoyados en unos medios de comunicación que ejercen influencia ideológica y nublan el pleno conocimiento político, la gente se ha percatado de la situación del país. La crisis económica, el desprestigio de la política (acosada por tantos casos de corrupción), o la situación laboral (principales quebraderos de cabeza de los españoles), han provocado malestar social y reavivado el interés por una política que, como señala Brugé, también ha traído aspectos muy beneficiosos para todos, pues no se puede olvidar que la política requiere diálogo y comprensión entre todas las partes enfrentadas, en pos de un bien común. Y es este aspecto el que debe ser potenciado. Así pues, la gente se ha dado cuenta de que puede cambiar las cosas, necesita hacerse oír y tiene la esperanza de que otro guión es posible. La percepción ha cambiado, el conocimiento ha aumentado y el interés, antaño perdido, se ha encontrado.

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