Ensayo sobre la película ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ Obama's Channel

Ensayo sobre la película ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’

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La película ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ supuso el cuarto largometraje de Pedro Almodóvar. El reparto está conformado por Carmen Maura, Ángel de Andrés López, Chus Lampreave, Verónica Forqué, Luis Hostalot o Amparo Soler Leal, entre otros. Rodada en 1984, es un reflejo profundo de la sociedad española de los años 80 que, si bien es cierto que acaba de salir de un largo período de autoritarismo, todavía se encuentra a caballo entre la Dictadura y la Democracia, en ese crucial período conocido como Transición, y la incertidumbre que este momento supuso para los que lo vivieron, ansiosos por saber si, con la muerte del dictador, nuevos tiempos estaban en el advenimiento (que estarían abanderadas por la Libertad) o si se iban a encontrar con otro capítulo, de la misma trama, de un único libro.

Así las cosas, la historia está ambientada en el barrio de la Concepción, en Madrid, y tiene como protagonista a Gloria, una ama de casa que debe pluriemplearse para poder llegar a fin mes, pues ni siquiera con el sueldo de su marido taxista les alcanza para poder hacer frente a los gastos cotidianos. Su marido, Antonio, es el prototipo de un hombre poco cariñoso, machista e insensible que, como tal, se cree por encima de su esposa, y merecedor de una atención exclusiva y una priorización en la atención a recibir. Además de con su esposo, Gloria vive con su suegra, una mujer simpática, tacaña y ansiosa por abandonar la gran ciudad para volver a su pueblo natal y con sus dos hijos; Toni, el mayor, que trapichea con drogas, y Miguel, el menor, que se prostituye. El resto del elenco lo completan Cristal y Juani, dos vecinas. La primera, es una prostituta heroinómana y verdadera amiga de Gloria, la única que realmente la comprende y con la que comparte su intimidad. La segunda, es una mujer cruel con su propia hija y que vive la vida con amargura. Ante tal panorama, Gloria acude a las drogas (consume anfetaminas) para poder sobrellevar las largas, monótonas y agotadoras jornadas de una vida insoportable.

La película, indudablemente, tiene un trasfondo de denuncia y compromiso con la situación que vivían (y siguen viviendo) muchas mujeres españolas, obligadas a afrontar historias de horror e injusticia, pero fiel reflejo de la realidad de gran parte de la población. En palabras del propio director, “no tuve pudor en manifestar que ésta es la clase social a la que pertenezco…Ese barrio y ese edificio donde vive la protagonista entrañan todos los personajes que a mí me son queridos y familiares” (Galán, 2004). Y, como a él, muchos de su generación.

La crítica recibió la película positivamente. No sólo en España, sino fuera de las fronteras. En Estados Unidos se llegó a decir que se trataba de “una película magnífica, absolutamente, obligatoria; es Buñuel haciendo John Waters, pero aderezado con Woody Allen” o que “es una comedia negra absolutamente maravillosa, sencillamente una pequeña obra maestra” (Galán, 2004). Vaya por delante que mi opinión no importa para el análisis de esta película, pero no veo tal “obra maestra” por ningún lado. Tal vez sea por eso por lo que no soy crítico de cine.

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