Película María Montessori Obama's Channel

Película María Montessori

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La película se sitúa en la Italia de la reunificación, en una Italia independizada pero deteriorada económicamente. Estamos en un país con precarias condiciones sociales, en donde mujeres y niños apenas cuenta para la sociedad. En esa época, la mujer aspiraba, a lo sumo, a convertirse en maestra, aunque en la familia de Montessori se reconocía el derecho a cierta educación de la mujer. Además, el fascismo estaba cobrando fuerza de la mano del futuro dictador Benito Mussolini (que llegaría en 1922). De hecho, aunque el régimen de Mussolini la distinguió miembro honorario, acusó públicamente al fascismo de adoctrinar a la juventud para convertirlos en niños soldados. Sus opiniones causaron tanta molestia en el régimen gobernante que a la doctora no le quedó otra alternativa que exiliarse.

Abandonó Italia en 1933 al ser clausuradas sus escuelas y fue a Barcelona, donde estuvo viviendo un tiempo y luego se estableció en Holanda con su esposo y su hijo. Regresó a Italia en 1947 para ayudar a la reorganización de escuelas y reanudar las clases en la Universidad de Roma.

La doctora participó en varios congresos, en donde expuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales, relacionando el abandono infantil con el desarrollo posterior de la delincuencia. Confiaba en estos niños, de los que decía tener un gran potencial que, desarrollado, podía hacerles lograr una mejor vida, más digna y sin representar una carga para la sociedad.

Viendo la película, lo primero que llama la atención, sin lugar a dudas, es la ausencia de libros por parte de la psicóloga. Sí, cierto que, actualmente, el método Montessori incluye material bibliográfico, pero, en aquella época, la pedagoga empleaba materiales más sencillos, concretos, que brindaban al niño las herramientas necesarias para explorar el mundo y desarrollar así las habilidades cognitivas básicas. Eran materiales diseñados para que el niño pueda reconocer el error por sí mismo y hacerse responsable del propio aprendizaje. En este sentido, me viene a la memoria el vídeo sobre la Escuela Infantil que tuvimos que analizar, y en el que los profesionales reivindicaban la importancia de entregar a los niños herramientas (juguetes) con muy poca estructuración, aquellos que estuviesen fabricados con menos piezas de plástico posibles, como los cubiertos de madera, los de metal, las telas o las cadenas. Afirmaban los educadores, que los mejores materiales son aquellos objetos en los que el niño está obligado a inventar el juego, pues ello ayuda al desarrollo de su capacidad intelectual. Sin duda, la influencia de Montessori es aquí notoria.

Otro de los aspectos que llama la atención (por lo visto en la película), es que Montessori no echa broncas, no llama la atención al niño, el ambiente preparado ofrece a éste oportunidades para comprometerse en un trabajo elegido libremente, con largos períodos de concentración que no deben ser interrumpidos. Aquí, el adulto es un mero observador, un guía; ayuda y estimula al niño en todos sus esfuerzos. Le permite actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior, como bien se observa en el trato de María a los niños a lo largo de las tres horas que dura la película.

Se pude observar, igualmente, cómo la educadora procura un especial cuidado a todo lo relacionado con el ambiente que rodea al proyecto educativo. El lugar debe ser amplio, abierto, ordenado, simple, donde cada elemento tenga su razón de ser, con materiales adecuados a la medida de los niños, como las estanterías, que deben ser bajas (se quejará de esto en un momento de la película) y distintas medidas de mesas y sillas donde se sientan los niños indivisamente o en grupos.

Así, María Montessori redactó cortos “mandamientos” para los padres de familia, en relación a la educación del niño.

  1. Los niños aprenden de lo que los rodea.
  2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar.
  3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa.
  9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente.
  11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo.
  12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está.
  14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo.
  15. Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario.
  16. Respeta a tu hijo, aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante.
  17. Estate dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero también estate dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba.
  18. Ayuda al niño a asimilar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en ti.

Casi todos estos preceptos aparecen a lo largo de la película y reflejan, de manera fidedigna, la metodología que utilizó y en la que confiaba la psiquiatra, contra todo y contra todos, apostando por unos niños en los que ya nadie confiaba, cuya sociedad los había apartado, considerándolos no dignos e incapaces de aprender. María Montessori les dedicó a ellos su vida entera educándoles, sobre todo, con amor, respeto, libertad, confianza y paciencia. Decía Montessori, que «El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad.»

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